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La ortodoncia invisible es un tratamiento basado en alineadores transparentes, removibles y fabricados a medida de los dientes de cada paciente. Por lo general, dichos alineadores se colocan en ambas arcadas de la boca (superior e inferior) y tienen como objetivo realizar ligeros movimientos de manera gradual, hasta conseguir una mejora tanto estética como funcional de la sonrisa. Los alineadores transparentes son uno de los tratamientos de ortodoncia más populares hoy en día debido a su alta estética y relación calidad-precio.
La ortodoncia invisible es una técnica basada en alineadores transparentes y removibles (de “quita y pon”). Dichos alineadores se cambian regularmente (cada siete, diez o 14 días, según las indicaciones del ortodoncista) y son personalizados, ya que se fabrican a medida de cada paciente.
Cada uno de los alineadores -también llamados aligners– que se utiliza está concebido para realizar unos movimientos concretos en los dientes. De esta manera, los alineadores invisibles van llevando a cabo una serie de movimientos a lo largo del tratamiento hasta alcanzar el resultado final deseado.
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se produce cuando los dientes superiores cubren demasiado los inferiores (más de un tercio).
ocurre cuando los dientes superiores muerden por dentro de los inferiores.
se da cuando los dientes superiores no contactan con los inferiores al cerrar la boca.
son los espacios que se abren entre dos dientes.
El tratamiento de ortodoncia invisible se desarrolla en varias etapas. A continuación, te contamos, de manera orientativa, los pasos que seguimos en las clínicas dentales Vitaldent:
Antes de comenzar el tratamiento de ortodoncia invisible es fundamental llevar a cabo un estudio completo del paciente. Así, se valora su estado de salud bucodental y se establece el punto de partida del tratamiento.
Para ello, se realiza una exploración bucodental y se hacen una serie de fotografías (intraorales y extraorales) y radiografías (telerradiografía y ortopantomografía). Por último, se toman unas impresiones (moldes) de la boca.
Dichas impresiones pueden ser analógicas (si se toman con los clásicos moldes de alginato o silicona) o digitales (si se toman con un escáner intraoral). Con estas impresiones se pueden fabricar los modelos de estudio (réplicas físicas o digitales de la dentadura del paciente), que permiten planificar el tratamiento y diseñar los alineadores a medida.
Con toda la información obtenida en el estudio, el ortodoncista planifica el tratamiento de ortodoncia y solicita al laboratorio la confección de los alineadores, que suelen tardar en fabricarse entre dos y tres semanas, aproximadamente.
Una vez que los alineadores han sido confeccionados, el paciente vuelve a la clínica dental para que el ortodoncista le coloque los primeros alineadores. Al contrario de lo que ocurre con los brackets, esta cita suele ser corta, ya que tiene una duración aproximada de unos 30 minutos.
Sin embargo, la duración de la cita depende de lo que el ortodoncista tenga planificado realizar en ella (colocación de ataches, stripping…).
Además, en esta visita, el profesional explica al paciente cómo debe quitarse y ponerse los alineadores y le ofrece una serie de recomendaciones para favorecer el éxito de su tratamiento (tiempo de uso, alimentación, higiene…).
Durante el tratamiento, el paciente debe cambiarse los alineadores regularmente (por lo general, cada siete, diez o 14 días). La frecuencia con la que se cambian los alineadores es pautada por el ortodoncista y depende de cada caso.
El motivo de cambiar las férulas se debe a que todos los alineadores son diferentes entre sí, ya que cada uno se diseña para conseguir unos determinados movimientos en los dientes.
A lo largo del tratamiento, el paciente debe acudir a una serie de revisiones con el ortodoncista (cada cuatro, seis u ocho semanas, aproximadamente). En estas citas, el profesional verifica los progresos y determina si el tratamiento transcurre según lo previsto.
Tras conseguir los resultados planificados, el ortodoncista retira los últimos alineadores y ataches al paciente. En esa misma cita, puede colocar unos retenedores fijos (una barra de alambre en la cara interna de los dientes) y tomar unas impresiones para confeccionar los retenedores removibles. Normalmente, estos últimos son unas férulas transparentes fabricadas a medida (Essix).
Ambos tipos de retenedores sirven para mantener la posición de los dientes tras el tratamiento de ortodoncia invisible, ya que los dientes tienen una tendencia natural a apiñarse con el paso del tiempo.
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y, por lo tanto, muy estética.
precisamente por su comodidad, la ortodoncia invisible apenas suele requerir adaptación. Con los brackets, la adaptación puede tardar un poco más.
se retira para comer y cepillar los dientes. También puede quitarse de manera puntual, como para acudir a un evento. Pero, en este último caso, es necesario compensar el tiempo de uso los días siguientes.
ya que se retira para comer.
como los alineadores se retiran para cepillar los dientes, no hay ningún elemento que entorpezca el cepillado, como ocurre con los brackets. Esto reduce el riesgo de sufrir caries, gingivitis y periodontitis, es decir, de enfermedades relacionadas con la falta de higiene.
para que se cumplan los objetivos y tiempos del tratamiento, es necesario llevar las férulas 22 horas al día. Al ser removible, a algunos pacientes se les olvida volver a ponerse el aparato tras las comidas, lo que puede retrasar el tratamiento.
su precio es superior al de otros tratamientos de ortodoncia, como los brackets metálicos.
La ortodoncia infantil es la intervención temprana para corregir problemas dentales y esqueléticos en niños de 6 a 13 años, aproximadamente. Al actuar durante el crecimiento, se pueden prevenir complicaciones más complejas en la edad adulta, como dificultades para masticar, respirar o hablar correctamente.
Silvia Canals es coordinadora médica del área de Ortodoncia de Donte Group. Se graduó en Odontología por la Universidad CEU San Pablo, donde también cursó el Máster en Ortodoncia y Ortopedia Dentomaxilar, y completó además un Máster en Ciencias Odontológicas en la Universidad Complutense de Madrid. Destaca por su experiencia en tratamientos con alineadores transparentes y brackets; en ortopedia y ortodoncia en pacientes en crecimiento —con aparatos funcionales como Twin-Block o Herbst—; y en el manejo de casos complejos con microtornillos.
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